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sábado, 21 de enero de 2023

Hidrargirismo o intoxicación por mercurio

El mercurio Hg es un metal pesado de número atómico 80, el único elemento metálico en estado líquido en condiciones ambientales normales. El mercurio es muy tóxico, su acumulación en el organismo produce un envenenamiento denominado Hidrargirismo.

En la Naturaleza el mercurio se encuentra fundamentalmente en el mineral cinabrio (sulfuro), en menor proporción en otros sulfuros más raros como: metacinabrio, balkanita, corderoita y livinstonita o unidos a otros elementos formando amalgamas como: belendorffita, calomelano, eugenita o weishanita.

El mercurio se utiliza en instrumentos de medida: termómetros, barómetros, manómetros, etc., en las lámparas fluorescentes, en amalgamas odontológicas (empastes), etc.

El envenenamiento se puede producir por inhalación del vapor de mercurio, por exposición al cloruro de mercurio o metilmercurio que son solubles o por ingestión. Es también muy irritante para los ojos, la piel y las vías respiratorias. El mercurio actúa esencialmente sobre el sistema nervioso, pero también sobre el aparato excretor y en ocasiones en el aparato respiratorio. Los principales síntomas son alteraciones cutáneas como parestesia, picazón, dolor, descamación o sudoración, enrojecimiento de mejillas, nariz y labios o caída de cabello, uñas y dientes; alteraciones cardiovasculares: taquicardia o hipertensión y en ocasiones hipotonía y sensibilización frente a la luz, también puede afectar a la función renal y producir trastornos neuropsiquiátricos.

Isaac Newton sufrió envenenamiento debido al uso de mercurio en su laboratorio. En el año 1778 el médico español José Parés y Franqués describió los efectos del mercurio en los mineros de la mina de Almadén, Pero el primer estudio científico sobre la intoxicación por mercurio fue realizado por el químico alemán Alfred Stock, que precisamente murió intoxicado por este metal.

En la década de los 50 se produjeron en Minamata y Niigata (Japón) envenenamientos masivos por consumo de pescado contaminado debido a los vertidos industriales en rios y aguas de la costa, que afectó a miles de personas de las que más de 600 fallecieron.

En el año 1971 en Irak se produjo un envenenamiento masivo por metilmercurio utilizado en un fungicida para el tratamiento de cereales destinados a la siembra, que se emplearon para hacer pan. Se intoxicaron más de 6.500 personas y fallecieron más de 450.

En la actualidad uno de los mayores peligros reside en el consumo de pescado contaminado por el mercurio que se ha incorporado a la cadena alimentaria. El metal parece que no afecta a los peces, pero se acumula en sus vísceras, músculos y grasa, sufriendo un proceso de bioacumulación en cada eslabón de la cadena, por lo que las especies que ocupan la cúspide de dicha cadena como atunes, peces espada, o tiburones alcanzan los más altos niveles de acumulación.



martes, 17 de enero de 2023

Saturnismo o intoxicación por plomo

El plomo Pb es un elemento químico de número atómico 82. Es un metal pesado muy tóxico para el organismo y su acumulación produce una intoxicación denominada Saturnismo.

En la Naturaleza el plomo forma parte integrante de numerosos minerales como la galena, zinckenita, jamesonita, bournonita, jordanita y boulangerita (sulfuros), cerusita, leadhillita y fosgenita (carbonatos), caledonita, anglesita, linarita y stolzita (sulfatos), piromorfita y plumbogummita (fosfatos), vanadinita, mottramita y descloizita (vanadatos), mimetita y bayldonita (arseniatos), curita y minio (óxidos) nadorita y boleita (haluros) crocoita (cromato), wulfenita (molibdato),  también se puede encontrar en minerales radiactivos, pues se forma por su desintegración. El plomo nativo es muy raro.

El plomo se utiliza para la fabricación de acumuladores y para producir tetraetilo de plomo que se ha utilizado como aditivo antidetonante en las gasolinas, en tuberías para el agua, para fabricar pinturas y anticorrosivos, perdigones para caza, plomadas para pesca, en la industria del vidrio y la cerámica (esmaltado en recipientes de barro), en barreras para evitar las emisiones radiactivas, o para la fabricación de productos biocidas contra hongos, bacterias, gusanos, moluscos, etc.

Como consecuencia de la utilización de productos con plomo, este se encuentra en el medio ambiente, apareciendo en la tierra y en el agua, acumulándose en la cadena alimenticia, también hay plomo en nuestras casas: cañerías de agua, pintura de muebles o paredes, juguetes, etc.

La intoxicación por plomo es particularmente grave y afecta en mayor proporción en los primeros años de vida, produce efectos gastrointestinales como estreñimiento y vómitos, efectos hematológicos como anemia, efectos renales como alteraciones en la función renal. El plomo altera la actividad enzimática, eleva la tensión arterial y sobre todo presenta una importante acción neurotóxica al llegar al cerebro. alterando la actividad de los neurotransmisores, pudiendo producir letargo, vértigos, ataxia, epilepsia, neuropatía óptica e incluso coma y muerte.  

  


jueves, 5 de enero de 2023

¿QUÉ SON LOS PULSARES?

En torno al átomo.........Definimos el átomo como la unidad más pequeña de materia que puede entrar en una combinación química. Toda la materia que constituye el Universo está formada por átomos y todos están constituidos por los mismos componentes o partículas, diferenciándose unos de otros en el número de estas. El núcleo del átomo contiene protones, partículas con masa y carga positiva y neutrones, con masa, pero sin carga. Orbitando alrededor del núcleo, se encuentran los electrones, de carga negativa y carentes de masa, constituyendo lo que se conoce como corteza del átomo. El número de protones siempre es igual al número de electrones. 

El átomo más sencillo es el átomo de hidrógeno que solo tiene un protón y un electrón. El helio dos protones, el carbono seis, el oxígeno ocho, el calcio veinte y así sucesivamente todos los elementos de la tabla periódica. Toda la masa del átomo se encuentra en el núcleo que es una parte muy pequeña del volumen total del átomo, que expresado de forma numérica es 10 -5 veces las dimensiones totales de todo el átomo. Dicho de forma gráfica, sería como comparar al núcleo con una pelota de tenis y a los electrones como granos de arena girando alrededor de esta a decenas de kilómetros de distancia. En consecuencia, el átomo es prácticamente espacio vacío. Imaginemos que existiera una fuerza capaz de romper la estabilidad del átomo y pudiera estrujarlo aproximando cada vez más sus partículas hasta juntarlas por completo; haciendo que los protones y electrones se unieran para formar neutrones, transformando todo el conjunto en una especie de pelota de neutrones. La Tierra tiene un diámetro aproximado de 12750 km. Si se pudiera comprimir la Tierra hasta reducirla a una pelota de núcleos atómicos o neutrones, toda su masa quedaría reducida a una esfera de 130 metros de diámetro. De la misma manera si el Sol se convirtiera en una estrella de neutrones, su tamaño se reduciría 10-5 veces, convirtiéndose en una esfera de unos 14 km de diámetro. Su volumen en 10-15, es decir, una milbillonésima del actual. Dicho más gráficamente, un centímetro cubico de estrella de neutrones (un dado de parchís) pesaría miles de millones de toneladas. 


De toda la radiación que nos llega del espacio exterior, hay unas emisiones de ondas de radio que llegan a impulsos muy regulares en el tiempo, con una precisión mayor que cualquier reloj. En un principio se pensó que alguien de “fuera” nos estaba haciendo guiños o quería decirnos algo, pero enseguida se demostró que el fenómeno era completamente natural. La fuente emisora recibió el nombre de estrella pulsante o pulsar, que corresponde por tanto a una estrella neutrón o estrella de neutrones. Son cuerpos muy calientes y de pequeño tamaño que giran a gran velocidad y en cada vuelta nos mandan una ráfaga de ondas de radio y luz visible de la misma manera que lo hace un aspersor. 


Ildefonso Vara García 

(Catedrático de Ciencias Naturales)

sábado, 3 de diciembre de 2022

El gas radón y el cáncer de pulmón

Casi todas las rocas que existen en la naturaleza pueden contener pequeñas cantidades de elementos químicos radiactivos que, al desintegrarse, pueden dar lugar a gas radón. Una de las rocas que desprenden más gas radón son los granitos.

Las rocas graníticas emiten gas radón como consecuencia de la desintegración de pequeñas cantidades de uranio, torio o radio que poseen. El gas radón es un gas noble incoloro, inodoro, insípido, radiactivo y más pesado que el aire por lo que se suele acumular en las partes bajas de los edificios, garajes, sótanos y bodegas con escasa ventilación. Es, tras el tabaco, la segunda causa más importante que puede provocar cáncer de pulmón.

Las viviendas construidas con granito deben de ser ventiladas convenientemente, con una adecuada ventilación se puede evitar el peligro. Otra cosa diferente es el radón que se desprende del subsuelo granítico que tiene una mayor incidencia en los casos de cáncer. En España las zonas más afectadas por este problema están en el oeste peninsular: Galicia, (especialmente Orense y Pontevedra) Extremadura, en algunas ciudades de Castilla y León y Castilla La Mancha y en la Sierra de Madrid. Las personas que viven en estos lugares absorben más radiación  que las que viven en lugares menos expuestos como la Comunidad Valenciana, el Valle del Ebro o la mayor parte de Andalucía y Castilla. 
La concentración media de gas radón al aire libre oscila entre 5 y 15 Bq/m3, pero en espacios cerrados como minas, cuevas, galerías, sótanos, bodegas o plantas bajas de los edificios, la concentración es mucho mayor pudiendo oscilar entre 10 y 10.000 Bq/m3 y es en estos lugares donde hay que tener especial cuidado pues la OMS recomienda que el nivel de radón no debe de superar los 300 Bq/m3
 
Para medir la radiación se puede emplear un contador Geiger con el que se puede fácilmente comprobar incluso que el cuerpo de las personas que viven en zonas graníticas como Galicia, Extremadura o la Sierra Madrileña emite mucha más radiación que el cuerpo de los habitantes de las zonas libres de radiación como Valencia o la mayor parte de Andalucía. El contador Geiger sirve esencialmente para medir el nivel de radiación de un lugar determinado y saber si existe riesgo para la salud de las personas que habitan en él.

En el mapa del Consejo de Seguridad Nuclear se pueden observar las regiones españolas más afectadas por el gas radón.

martes, 31 de mayo de 2022

SCHEELE, PRIESTLEY, LAVOISIER y el oxígeno


Carl Wilhelm Scheele
(1742-1786) Químico sueco  que estudió en la Universidad de Upsala, fue el descubridor del oxígeno en 1772 y el nitrógeno en 1773 y también el bario, el cloro y el manganeso en 1774. También descubrió numerosos compuestos químicos como los ácidos úrico, cítrico y tartárico.

Un cráter en la luna, un asteroide y un mineral la Scheelita  llevan su nombre en su honor.






Joseph Priestley
(1733-1804)  Químico, teólogo y filósofo británico que estudió en el Seminario Calvinista de Daventry. Fue el primero en aislar el oxígeno en forma gaseosa y en indicar su importancia para los seres vivos. También descubrió el dióxido de azufre. Fue Miembro de la Academia Francesa de las ciencias.

Un cráter lunar y uno marciano llevan su nombre en reconocimiento a su labor investigadora.






Antoine-Laurent de Lavoisier
(1743-1794) Químico francés que estudió Derecho en la Universidad de Paris, luego estudió matemáticas, astronomía, química y botánica. Lavoisier estableció la diferencia entre elemento y compuesto y a el se debe el principio de conservación de la materia "la masa total de las sustancias que reaccionan es igual a la masa de los productos resultantes de la reacción". y junto a J. E. Guettard confeccionó un Atlas Mineralógico de Francia. También se interesó por el estudio de la respiración de los seres vivos y el proceso de fermentación. A él se debe el nombre de oxígeno al gas descubierto por Scheele y Priestley.

En 1766 recibió la Medalla de oro de la Academia de Ciencias Francesa. Es considerado como el padre de la Química moderna. Un cráter lunar y un asteroide han recibido su nombre en reconocimiento a sus investigaciones.


miércoles, 11 de mayo de 2022

BERZELIUS y la nomenclatura química

Jöns Jacob Berzelius (1779-1848) Médico y químico sueco, estudió Medicina en la Universidad de Uppsala y trabajó como médico y como analista. En el año 1807 fue nombrado profesor de química y farmacia en el Instituto Karolinska y al año siguiente Miembro de la Academia Sueca de Ciencias.                        Berzelius descubrió el Torio, el Cerio y el Selenio y fue el primero en aislar el Silicio, el Titanio y el Zirconio. Ideó un sistema de notación química para los elementos denominándolos con la primera letra de su nombre en latín en mayúscula  y utilizando una segunda letra en minúscula si dos elementos comenzaban por la misma letra, por ejemplo C para el carbono, Ca para el calcio, Cu para el cobre, Cd para el cadmio etc. Para indicar el número de átomos de cada elemento utilizaba superíndices en vez de los subíndices que se utilizan en la actualidad.

Un cráter lunar y un asteroide recibieron el nombre de Berzelius en su honor.

jueves, 10 de marzo de 2022

Una amenaza global para la humanidad

Aunque sigo siendo un firme partidario de que SIN CIENCIA NO HAY FUTURO, puede que la ciencia sea el arma que en un momento dado se pueda utilizar de modo insensato y criminal para arruinarnos a todos ese FUTURO.

Todo hace pensar que sobre la especie humana sobrevuelan algunas espadas de Damocles: armas nucleares, armamento químico y armas biológicas, que por desgracia pueden llegar a caer en manos de gente despreciable, que no dudará en utilizarlas si se produce un "cortocircuito" en sus neuronas en un momento determinado. 
El simple hecho de tener estas armas ya es un peligro en si y debería de considerarse un delito contra la humanidad, pues en un instante es posible que por un simple fallo tecnológico o un mal entendido se desencadene un desastre total y eso ha estado ya a punto de ocurrir en varias ocasiones como se indica en un artículo de J. J. Velasco en elDiario.es 23/09/2014.

El caso Petrov y otros errores tecnológicos que casi desatan una guerra nuclear


El 26 de septiembre de 1983 los sistemas de alerta de la Unión Soviética detectaron un ataque con misiles procedentes de Estados Unidos Era una falsa alarma pero las pruebas indicaban lo contrario, y el mundo se salvó gracias a un hombre que decidió aplicar el sentido común: Stanislav Petrov.

El caso de Petrov no es la única ocasión en la que errores tecnológicos que han puesto al mundo al borde del abismo de una guerra nuclear.

Durante la época de la Guerra Fría se produjeron momentos extremadamente tensos como la Crisis de los Misiles en Cuba, y el miedo a un holocausto nuclear fue tratado en el cine en más de una ocasión. Películas como Juegos de guerra jugaron con esta temática y le sumaron un nuevo factor a la ecuación: la creciente dependencia de ordenadores y sistemas de información.

Aunque Juegos de guerra sea una película, la realidad suele superar a la ficción y el mundo ha estado, en más de una ocasión, al borde de la guerra nuclear, precisamente, por anomalías en los sistemas de defensa. Aunque el incidente más conocido sea el de la Crisis de los Misiles de Cuba, se cuentan cuatro casos más en los que el mundo estuvo al borde del abismo. Uno de ellos ocurrió un 26 de septiembre de 1983 y, aunque los sistemas de la Unión Soviética indicaban que Estados Unidos había lanzado un ataque con misiles, un teniente coronel pensó que "la gente no empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles" y decidió no activar el protocolo de respuesta.

El pensamiento lógico de Petrov

En septiembre de 1983 la Guerra Fría estaba viviendo un momento álgido. La Unión Soviética había derribado un avión de pasajeros por entrar en su espacio aéreo, la OTAN había respondido organizando unas maniobras militares y el KGB soviético pronosticaba un ataque inminente de Estados Unidos como represalia. En este contexto, el teniente coronel Stanislav Petrov comenzó su turno de guardia en el búnker Serpukhov-15 de Moscú, lugar en el que se controlaba el sistema de satélites OKO que se usaba en el sistema de alerta ante ataques nucleares.Los satélites OKO apuntaban a las bases de lanzamiento de Estados Unidos y detectaban misiles distinguiendo su silueta en el horizonte en contraposición a la oscuridad del espacio. Este sistema era de nueva implantación y, de hecho, era el primer equinoccio de otoño en el que se utilizaba (un detalle que luego sería de vital importancia). A las 00:14, hora de Moscú, uno de los satélites detectó el lanzamiento de un misil desde Estados Unidos y, según el protocolo, Petrov debía activar el procedimiento de respuesta y alertar a sus superiores.

Sin embargo, Petrov pensó que no tenía sentido iniciar una guerra con un único misil. En vez de alertar a los mandos, Petrov decidió esperar porque intuía que el sistema podía estar equivocado y ordenó cancelar la alerta. Poco después, el sistema volvió a alertar del lanzamiento de un segundo misil y después otros 3 misiles más; con 5 misiles en el aire, Petrov pensó que seguían siendo pocos (famosa es su frase de "la gente no empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles") y decidió esperar la confirmación de los sistemas de radar de tierra (a pesar de acortarse el tiempo de respuesta).

Finalmente, el radar confirmó la falsa alarma y, por tanto, el error del sistema OKO. Petrov documentó el incidente en el diario de operaciones de aquella noche y su superior, el general Yuri Votintsev, le prometió que sería condecorado por salvar al mundo de una guerra.

El sistema OKO fue objeto de investigación y se dictaminó que el Sol, la Tierra y el satélite OKO habían experimentado una alineación que provocó que la luz solar reflejada en las nubes de altas cotas se confundiese con el lanzamiento de un misil. Petrov también fue investigado porque se consideró, al no haber seguido el protocolo, que actuó de manera indisciplinada al saltarse la cadena de mando. El teniente coronel perdió la confianza de sus mandos, pasó a puestos de baja responsabilidad y vio sus ascensos bloqueados; además, tuvo problemas nerviosos y de ansiedad como consecuencia de la tensión vivida en aquel búnker de Moscú.

Lo más curioso de toda esta historia es que, a pesar de haber librado al mundo de una guerra nuclear, Petrov no es un personaje muy conocido. Hasta 1998 el incidente permaneció en secreto y no fue hasta 2004 cuando se le concedió el "World Citizen Award" por su temple aquella noche de septiembre y también se realizó un homenaje en su honor en la ONU en 2006. Petrov hoy disfruta de su jubilación en la ciudad de Friázino (Rusia).

El incidente de la cinta equivocada

El caso de Petrov no fue el único momento tenso en el que el mundo ha estado a punto de enfrentarse a una guerra nuclear por un error en un sistema. El 9 de noviembre de 1979, las computadoras del NORAD (Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial) situado en la montaña Cheyenne, el Mando Nacional del Pentágono y el Mando Alternativo Nacional (situado en Fort Richie, Maryland) comenzaron a lanzar alarmas referidas a un repentino ataque nuclear soviético.

Aplicando la inquietante teoría de la destrucción mutua asegurada, la alerta se transmitió al aparato de defensa de Estados Unidos. Despegaron ocho cazas estadounidenses y dos canadienses para interceptar los misiles y se preparó el despegue de los bombarderos; sin embargo, los radares no detectaban ningún indicio de ataque aunque los ordenadores alertaban del lanzamiento de 300 misiles que se dirigían a Estados Unidos.

Ante la discrepancia entre las fuentes de información, se optó por verificar la alerta y, al igual que ocurría en la película Juegos de guerra, se comprobó que los primeros objetivos seguían sanos y salvos aunque las computadoras señalaban el impacto de los misiles. Tras quedar claro que se debía a un error de los sistemas, se realizó una comprobación en los ordenadores para localizar el origen del problema: alguien había introducido una cinta de entrenamiento como base de datos para el análisis de amenazas.

Durante aquel incidente, los ordenadores estaban pasando una simulación de un juego de guerra previamente grabado; se había usado un sistema en explotación para hacer una prueba y, por poco, no se acabó lanzando un ataque contra la Unión Soviética. Fruto de este incidente, el Departamento de Defensa determinó que los sistemas de prueba se aislasen por completo de la red del NORAD, aplicando la regla básica de los administradores de sistemas de separar los entornos productivos de los entornos de desarrollo y pruebas.

Un chip de 46 centavos

Al año siguiente del incidente de la cinta equivocada, concretamente, el 3 de junio de 1980, otro fallo técnico hizo saltar las alarmas en el comando aéreo estadounidense. El sistema de alerta contaba con un display que mostraba el número de misiles enemigos lanzados y que, en tiempos de paz, mostraba "0000"; sin embargo, a las 2.25 de la madrugada de esa noche, los contadores comenzaron a sustituir, aleatoriamente, el cero por un dos. De repente, había 200 misiles en el aire y, de repente, no había ninguno; se movilizaron las fuerzas de respuesta pero, finalmente, se dictaminó que era una falsa alarma porque las cifras no coincidían entre los distintos puestos de mando.

Tres días más tarde, el sistema de alertas volvería a activarse por el mismo motivo y se movilizarían las fuerzas de respuesta de nuevo. Al final, los sistemas fueron revisados y se encontró la causa del problema: un chip de computadora en mal estado acompañado de un cableado defectuoso. Por cierto, el coste del chip eran 46 centavos de dólar de la época.

Algunos años antes, el 24 de noviembre de 1961, también ocurrió otro incidente tecnológico que hizo saltar las alarmas de ataque nuclear en Estados Unidos. Aquel día, todas las líneas de comunicación entre el Comando Aéreo Estratégico de Estados Unidos y el NORAD quedaron inutilizadas, lo que cortó la conexión con las estaciones de radar de alerta temprana en Reino Unido, Alaska y Groenlandia.

Teniendo en cuenta que los sistemas de comunicación se habían diseñado con una alta tolerancia a fallos y, por tanto, estaban redundados; un corte total en las comunicaciones solamente podía significar una cosa: la Unión Soviética había lanzado un ataque a gran escala contra objetivos estratégicos en Estados Unidos. Con esa premisa, se lanzó la alerta a los bombarderos que se sacaron a las pistas para su despegue; sin embargo, finalmente los aviones no despegaron porque se localizó la causa del corte de comunicaciones. No había redundancia en las comunicaciones. Todas ellas se cursaban a través de una central de conmutación en Colorado que había sufrido una avería.

Pero será mejor no pensar mucho en estas cosas para no deprimirnos...............o, muchísimo mejor: rebelarnos y protestar contra esta injusta e incalificable LOCURA.

¡¡¡¡ ARMAS QUÍMICAS, BIOLÓGICAS O NUCLEARES NUNCA MAS !!!! 

¿Cuándo se darán cuenta los humanos que lo mejor para no matar a nuestros semejantes con armas es sencillamente no tenerlas? 
Es muchísimo mejor y más barato dar a todos una BUENA EDUCACIÓN y fomentar (o implementar como se dice ahora) el RESPETO A LOS DEMÁS
SI ESO SE HICIERA BIÉN, NO HARÍAN FALTA LAS ARMAS.


miércoles, 9 de marzo de 2022

Los usos malvados de la Ciencia: 4 La guerra química

En el campo de las ciencias Químicas, como en el resto de las Ciencias, los científicos siempre han perseguido buscar nuevas soluciones para conseguir el bienestar de la humanidad, pero en Quimica como en Biología y en Física, no se ha podido evitar que en ocasiones se haga un mal uso de los conocimientos y una buena prueba de ello es la utilización de sustancias químicas en la guerra.

El empleo de sustancias químicas en la guerra viene desde la antigüedad: 

Los espartanos usaron humos tóxicos de azufre contra las fortalezas atenienses en el siglo V a.C. En tiempos de Alejandro Magno (siglo IV a.C.) se mezclaban azufre, cal viva y ceniza para conseguir un polvo irritante para la piel y para los pulmones de los enemigos.

En el siglo XV en la batalla naval de Ponza se emplearon productos cáusticos irritantes y en las batallas contra los turcos. En ese siglo y en el siguiente los venecianos emplearon sustancias venenosas en la munición de morteros y ya en el siglo XVII se usaron en artillería granadas de humo y proyectiles con ácido nítrico y trementina.

En el siglo XIX se fabricaron proyectiles con sustancias químicas agresivas y en el ataque a Sebastopol en la Guerra de Crimea se usaron proyectiles con tetrametildiarsina y dióxido de azufre, también en la Guerra Civil norteamericana se emplearon proyectiles con ácido cianídrico, cloro y compuestos arsenicales.

Pero realmente el uso de armas químicas comenzó su desarrollo durante la Primera Guerra Mundial, los primeros intentos los hicieron los rusos utilizando cloropicrina y los alemanes con el gas T. Francia e Inglaterra utilizaron gases lacrimógenos como etil-bromo-acetato y etil-yodo-acetato.

En 1914 los alemanes usaron un irritante pulmonar cloro-sulfato de dianisida en sus proyectiles y más tarde bromuro de xililo contra rusos.

El químico Fritz Haber propuso a los alemanes usar gas cloro en el frente, su esposa también química se opuso por considerarlo una perversión de la ciencia, pero los alemanes acuciados por las circunstancias adversas de la contienda, decidieron hacerlo y para ello prepararon gran cantidad de cilindros de gas a presión y en Bélgica en el frente del ejército francés, cuando el viento resultó favorable, liberaron 160 toneladas de Cl gas que se dispersaron rápidamente, al ser más denso que el aire, el gas de color verdoso formó una nube de 1 o 2 metros pegada a la superficie del terreno inundando trincheras y parapetos, el gas picante les impedía respirar, más de mil soldados murieron y otros 5000 resultaron afectados. Este tipo de ataque se repitió en otras 5 o 6 ocasiones. Haber fue considerado un héroe por los alemanes y su mujer se suicidó pegándose un tiro.

A partir de ese momento estalló la escalada química y Franceses e Ingleses comenzaron a usar cloro contra los alemanes en Loos y más tarde una mezcla de cloro, fosgeno y cloropicrina. Otros productos químicos que se experimentaron fueron el difosgeno, el cianuro de hidrógeno, y el cloruro de cianógeno, los alemanes empezaron a usar agentes vesicantes mostaza  y los ingleses usaron por vez primera lanzadores de gases y una mezcla de fosgeno, difosgeno y difenil cloroarsina (que provoca el estornudo e impide el uso de máscaras antigás). Los alemanes llegaron a fabricar 300 toneladas al mes de gas mostaza y el último agente desarrollado por los americanos fue el "rocío de la muerte" que no se llegó a utilizar al firmarse el armisticio.

Durante la Segunda Guerra Mundial 

Alemania  produjo más de 70.000 toneladas de productos químicos para la guerra destacando el agente nervioso Tabun, Sarín, gas mostaza, fosgeno y mostazas nitrogenadas para la dispersión de estos agentes se utilizaron, proyectiles, bombas, cohetes y lanzadores Nebelwerfer de 6 cañones.

Japón fabricó unas 8.000 toneladas de productos químicos: gas mostaza, mostaza-lewisita-fosgeno y cianuro de hidrógeno que cargaron en bombas, granadas y proyectiles.

A partir del año 1940 los Estados Unidos fabricaron casi 150.000 toneladas de agentes químicos como fosgeno, lewisita, gas mostaza, ácido cianhidrico y cloruro de cianógeno que montó en bombas y cohetes

Todos estos gases no llegaron a utilizarse en Europa, los japoneses usaron iperita, fosgeno y lewisita en China y los alemanes parece que usaron gas mostaza en Varsovia por error, pero los nazis usaron estas armas para matar judios en los campos de concentración.

El 13 de enero de 1993 se firmó una Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su destrucción y está vigente desde el 29 de abril de 1997.

Si embargo en la actualidad hay una lista de agentes químicos que preocupan especialmente porque se sospecha, a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que podrían ser utilizados por terroristas islámicos: 

  • HEMOTÓXICOS: Ácido cianhídrico, cloruro de cianógeno.

  • INCAPACITANTES: Bencilato de 3-quinuclidinilo (BZ), LSD.

  • INCENDIARIOS: Gasolina, propano.

  • METALES PESADOS: Arsénico, plomo, mercurio.

  • NEUROTÓXICOS: Tabún, Sarín, Somán.

  • PESTICIDAS: Fosforados, clorados.

  • TÓXICOS VOLÁTILES: Benceno, cloroformo, trihalometano.

  • TÓXICOS PULMONARES: Fosgeno, cloro, cloropicrina.

  • TÓXICOS INDUSTRIALES: Cianidas, nitrilos, ácidos nítrico y sulfúrico.

  • VESICANTES: Lewisita, mostazas.

  • OTROS: Dioxinas, furanos, explosivos nítricos.