Cuando las aguas de lluvia caen sobre materiales sueltos, arrastran con facilidad los de grano más fino y los bloques grandes protegen de la erosión a los materiales que están debajo, actuando como paraguas.
El agua de lluvia sigue erosionando y continua arrastrando los materiales sueltos que no están bajo la protección de los bloques, con lo que las pirámides de tierra son cada vez más altas y delgadas.
Cuando los materiales subyacentes ya no resisten el peso de los bloques estos se caen (a figura 5 y b figura 6) a partir de ese momento la pirámide es erosionada rápidamente.

Este proceso de denudación tiene como resultado insólitos paisajes de indudable belleza como los que se pueden observar en las siguientes imágenes:
En este proceso influyen decisivamente el clima, el régimen de pluviosidad, la pendiente del terreno y la ausencia de vegetación.
Lentamente el agua de lluvia ha ido erosionando y transportando los materiales más ligeros. Con el paso del tiempo el paisaje fue cambiando y las formaciones actuales son una prueba evidente de la constante actividad de los agentes geológicos externos.